Compartir un piso no solo es la opción más económica para cualquier estudiante universitario que aterriza en Valladolid, sino que cada vez lo es más. Mientras las residencias y colegios mayores han incrementado las tarifas en los últimos años -aunque en algunos casos de forma simbólica- el mercado del arrendamiento compartido mantiene sus precios.
En el caso de los estudiantes, el precio del alquiler depende de la ubicación del inmueble y de las condiciones en las que se encuentra, pero también de cuestiones como el garaje, la existencia de conexión a Internet -los jóvenes prefieren el ADSL al ascensor-, la cobertura o no de los gastos de comunidad y la participación mayor o menor del inquilino en los gastos corrientes.
Aunque los propietarios suelen preferir mujeres, su experiencia personal es que los «chicos dan muy buen resultado».
Nota: Texto y video procedentes de un artículo de El Norte de Castilla.
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